El más sublime deseo del ser humano es amar y ser amado, la experiencia más exquisita a la cual un alma puede aspirar, embriagar todos los sentidos con el impulso intenso, saturando todo el ser; complacerse en el reflejo perfectamente imperfecto, esos amores de complementarse en medio del aprendizaje.

En verdad Dios es amor, quienes profesan tener a Dios, dan testimonio de Él, por medio de actos, no de palabras retóricas que resuenan, si no del ejemplo que nos da, el verdadero amor se demuestra, sobre todo, con aquellas personas que no nos agradan, que nos han hecho daño, eso es amor y eso es tener a Dios.

El amor es la fuerza más intensa y poderosa que rige toda la creación, une a las criaturas que están predestinadas para tan magna consumación, desde antes de la fundación del mundo, previo a la manifestación física de la multiforme gracia de la preciosa luz que organiza todo perfectamente en el marco de leyes naturales, esa luz que es nuestra guía, nuestro precioso ejemplo… por favor sé luz, sé paciente.

Cualquier pensamiento, palabra o acción, que no sea una declaración de amor, es vanidad de vanidades, fenece con el tiempo que corrompe lo material, se pudre con las apariencias; el amor hace evidente que somos semejantes en medio de las diferencias, tan solo es la lengua y la confusión de lenguajes que difieren. El amor es paciente, sufrido, no guarda rencor, jamás busca hacer daño, siempre busca conciliar lo que es posible conciliar; dejarle a Dios lo que no podemos conciliar.

¡Extraña es la condición humana! como creaturas imperfectas de un Dios perfecto, cometemos errores ¡cuán dolorosos son los errores!, pero el amor nos brinda sabiduría para corregir los errores, ¿cuán terco es el corazón que justifica sus acciones con palabras de vana sabiduría humana para perseverar en el corazón sordo, por orgullo y soberbia? o simplemente creyendo que es la mejor forma de evitar más dolor. ¡qué grande habilidad! mediante apariencias ocultar las emociones que se van acumulando para después manifestarse en desorden, en enfermedad que calla la boca, pero se manifiesta en el cuerpo, ¿quieres sanar? debes seguir el camino de la sanidad, el fiel ejemplo de Amor.

Dr. Carlos Bustamante
Médico y cirujano Pontificia Universidad Javeriana
Máster PNL
Curso de práctica ortomolecular y biorregulación Obirne y Olszewer
Diplomado medicina funcional FUCS
Clinical practice de medicina funcional IFM USIL
Maestría en medicina alternativa enfasis Osteopatia UNAL
Maestrante en medicina alternariva enfasis neuralteraputica UNAL